Tú eliges

Érase una vez una princesa.
La princesa de nuestro cuento no era como las demás. Esta princesa no esperaba a su príncipe, porque ya lo había conocido. Lo conocía a través de las historias que cada noche leía sentada delante del fuego.

Cada día esperaba ansiosa a que llegara la tarde, para acomodarse en su rincón favorito, no era ningún sillón repleto de cojines, ni un gran diván. Nuestra princesa prefería sentarse en el suelo, de cara al fuego, donde pasaba las horas mirando las llamas imaginando cuentos o leyendo incansablemente.

Cada año, por su cumpleaños le regalaban muchos libros, y cada año escogía varios para releerlos hasta que se supiera hasta los fallos de imprenta. Ese año había escogido varios: Una historia de marinos de casaca verde, la biografía de una guerrera tocada por Dios y la gran epopeya de las batallas de un valiente ejército. Cada noche leía una de las historias en voz alta...

¿Cuál prefieres que lea nuestra princesa?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

wapa!!! que aki me tienes para lo q kieras!!! que tu y yo estamos para lo weno y para lo muy malo jejeje,,q si hay q darse de ostias nos damos y besitos donde haga falta :P

q ya sabes donde me tenes q buscar!! en el bar de mou no!! ejejej y que este año te sacas las oposciones como que yo me llamo antonio!! ajajajaja

LNPS!!! PP ;)

Anónimo dijo...

Querido Antonio: siento la confusión, pero me he tirado 6 años llamándote Pedro, sin saber que tu nombre era otro. Siento la confusión, no volverá a suceder. Fdo: la que se va a sacar las oposiciones.

Anónimo dijo...

hola soy pedro!! el otro era mister jai!! jajajajaja...kien es???? soy yo!! jejeej q panzon de reir nos dimos con eso!!

weno niña! q te las sacas por la gloria de mi madre!!

muxaaa suerte!!

José Ramón Suárez Ortiz dijo...

Una historia de marinos, por supuesto. Da mucho más juego... ¿Qué le lleva a partir? ¿Qué deja cuando zarpa? ¿Qué posee que aun no teniendo nada tiene la inmensidad del mar? ¿Qué encuentra a su regreso?

Post Scriptum Ay, perdón... Que hablábamos de Carnaval... En ese caso juega a ser Herman Melville y haznos disfrutar. o, para evitar suspicacias cuenta dos historias... ;o)